El lector casual de este blog podría llegar a la equivocada conclusión de que los universos superheroicos no son otra casa que una especie de megacasas de tócame Roque, donde el fornicio, la coyunda y el jincamiento en general son los objetivos primordiales de cualquier persona, animal o cosa que se enfunde unas mallas. Esto es, que los héroes enfrentan el sexo como una vivencia absolutamente superficial, donde la única regla es la satisfacción puramente física y, como tal, vacía de verdadero contenido.
Esto es, por supuesto, falso de toda falsedad; no es cierto que nuestros bienamados héroes persigan a toda costa los anteriormente mencionados fornicio, coyunda o jincamiento. Muy al contrario, algunos de ellos demuestran una notable sensibilidad y en general una aproximación al sexo muchísimo más espiritual, sofisticada y, en fin, adulta.

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Bueno, algunos que no sean Nightwing, quiero decir.