El tratamiento que se ha dado al personaje de Tony Stark, primero en sus propias películas, y después en Los Vengadores, ha puesto sobre el tapete una inquietante cuestión. ¿Hasta qué punto debe permitirse a un reconocido mujeriego, de vida alegre y disipada, tomar parte en una organización tan delicada, y potencialmente desastrosa, como Los Vengadores?
Es una cuestión de difícil respuesta. Pero yo soy del parecer de que, a veces, una vida alegtre y disipada no solamente no te convierte en peor persona, ni siquiera en peor luchador; antes al contrario...
...las habilidades adquiridas en otros campos de experiencia pueden, si la ocasión lo requiere, ser reconvertidas...
...y puestas al servicio del equipo, en un alarde sinérgico, proactivo y de liderazgo... capaz de convertir a Stark...
...en algo así como el pegamento... que mantiene... uh, unido al equipo...