viernes, 24 de enero de 2014

Los ricos también lloran


- Pero, amo Bruce...

- ¡Ni amo Bruce, ni leches! ¡Una cosa que pido! ¡Una sola cosa, Alfred!

- Mucho me temo que ese preciso artículo no...

-  No, no, si lo entiendo. Lo entiendo. Después de todo, sólo soy el sexto personaje de ficción más rico del mundo. No puedo tenerlo todo.

- Amo Bruce, si me hubiese avisado con tiempo, yo...

- ¿Una mansión familiar con cientos de habitaciones? Sin problema. ¿Una empresa de 31.000 millones de dólares? Claro, adelante. ¿Una cueva con un dinosaurio disecado, una moneda gigante y suficientes batitrastos como para toda la Liga de la Justicia? Ya te digo. Pero, ¡ah, amigo! Cuando uno necesita una simple y humilde lata de fuagras... entonces no la hay.
- Lo lamento, señor. Ahora bien, si me lo permite, puedo ofrecerle a cambio unas exquisitas mermeladas de la cuidad selección de las cocinas de la Mansión.

- Oh, cállate, Alfr... espera, ¿mermeladas...?


- Mermeladas, señor. Dulcísimas todas ellas.

- ¿Mermeladas...? ¿Dulcís...?




Buen perro... perrito guapo... 

- Eso podría funcionar, Alfred...




5 comentarios:

  1. Y Ace el batiperro llorando porque Bruce lo ha cambiado por otro más joven. ¡Todos los Batman sois iguales!

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  2. John Space12:55 p. m.

    Pues hay deceros que prefieren este tipo de historias. Y lo dicen en serio, eh. Por razones.

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  3. Pues la mermelada también sirve con Shaggy.

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  4. Diosssssssssssss mío NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!

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  5. Pero, vamos, que eso ya se veía venir desde hace tiempo...

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Humor comiquero sofisticado e inteligente. Hacemos de la elegancia nuestra bandera. No encontrará usted nada mejor a este lado del rio ese de CHOCHOA.