jueves, 12 de mayo de 2016

El héroe que el Saló de Barcelona merece

No quisiera terminar esta pequeña serie de posts siobre el Saló sin tener un recuerdo para una persona muy especial. 

Una persona que probablemente os haya pasado desapercibida, pero sin cuya modesta aportación, sin su trabajo no ya de años, ¡de décadas!, nosotros, los aficionados, tendríamos... no sé bien. Otra cosa, pero no El Saló. No éste Saló.

Hablo de una persona cuyo nombre probablemente no conozcamos jamás. Su nombre no aparecerá en los diarios, ni será entrevistado en los blogs del ramo, ni se hablará de el en ningún podcast. Sin embargo, su callada y abnegada labor, insisto, de décadas, nos habla de un profesional entregado a su trabajo. Un héroe contemporáneo cumpliendo más allá de lo exigible con lo que estoy seguro de que esta persona ha dejado de entender como sus obligaciones, y ya asume como -me atrevo a afirmar-, la verdadera razón de su misma existencia. 

O, al menos, así me lo quiero imaginar yo. 

Señoras, caballeros, pongámonos en pie y dediquemos un fuerte aplauso, una cerrada ovación de reconocimiento a toda una carrera...



...al anónimo empleado de Ediciones B que, desde hace al menos dos décadas....



...inasequible al desaliento, impasible el ademán, trata de vendernos contra viento y marea...







...los ya clasiquísimos pins de los Xunguis.

Va por usted.

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