miércoles, 27 de diciembre de 2006

Marcianita, Mes Uno

Bueno... pues dado que hoy cumple un mes la marcianita (si estáis pensando: "¿un mes ya? qué rápido", que sepáis que os podéis ir yendo a cagar a la vía, *****nes), aprovecho para poneros al tanto del desarrollo de los acontecimientos.

Desde ya puedo deciros que mis mayores expectativas no sólo se han visto cumplidas, sino superadas. Y es que está claro ya que la marcianita va a ser de enorme ayuda en el Plan Marciano de Dominación Mundial.

Porque qué instinto tiene, la tía... veréis, prácticamente lo primero que hizo fue someternos a su madre -la marciana- y a mí a lo que parece ser un programa de condicionamiento basado en una combinación de técnicas de privación del sueño y ultrasonidos. Un mes lleva empeñada en no permitirnos dormir más que tres horas seguidas, cuando más, anulando así nuestra voluntad, nuestras capacidades cognitivas básicas y, en general, nuestras ganas de vivir. Por suerte, durante un tiempo aún pude echar alguna cabezada en clase -je, je-, pero claro, ahora, con las malditas vacaciones... en fin, que cada tres horitas hay que realizar un pequeño ceremonial, consistente en unas ofrendas -básicamente, alimento- y el ya tradicional Cambio de Pañal. Oh, y el obligado mantra "quélepasalaniña, quelepasalaniña".

Por otra parte, la criatura ha dado muestras evidentes de una aún incipiente, pero sin duda poderosa capacidad telepática. Por ejemplo, en cuanto alguien entra en su radio de acción -de momento, un metro o así-, pierde inmediatamente la facultad del habla, para convertirse en un guiñapo balbuceante, que dice cosas como "gugugugu", "pichipichipichi" o "miralanenaquecosita budúbudúbudú". Vamos, que se vuelven idiotas. La familia se ha mostrado especialmente vulnerable a este tipo de ataque: tendríais que ver al abuelo...

Miralanenaquerequetecositapequeñita... sí, sí, ya sé...

Otro ejemplo de poder mental: tras bañarla, darle teta -yo no, la marciana, conmigo tuvimos que dejarlo porque le costaba escupir después los pelitos-, pasearla, darle biberón, nuevo paseo, eructito, etcétera, cuando por fin la pones a dormir, pues aprovechas para tender la ropa, poner otra lavadora, esterilizar los bibes, recoger los pañales sucios... bien, pues en el preciso momento en que acabas con todas esas faenas, te sientas en el sofá y abres un libro.... ¡GÜÉ!. Y desde la otra punta de la Mansión Marciana. Si eso no son poderes mentales, que baje H'ronmeer y lo vea.

La invulnerabilidad parece que también funciona; el otro día la estaba paseando por el pasillo de casa, cuando me hizo un extraño y se precipitó de cabeza al suelo. Por suerte, pude recogerla en el aire justo tras el segundo rebote -esto se lo cuento a las visitas y ponen unas caras estupendas-, y, oyes, que como nueva, ni abolladuras ni ná. Lo único que me tiene un poco preocupado, eso sí, es el color; que nos ha salido de un paliducho... vamos, que apenas tiene una ligerísima tonalidad verdecilla. Pero dice el pediatra que no nos preocupemos, que con lo que comen los niños hoy en día en un año la tenemos verde-verde fijo. A ver si es verdad.

Por último, y en cuanto a las capacidades metamórficas, pues va haciendo, poco a poco... de momento, su angelical rostro de cuando duerme a media tarde se convierte en una demoníaca máscara cuando se pone a "condicionarnos" a las cuatro de la mañana a grito pelado... algo es algo.

En fin, que vayáis haciendo lo que tengáis que hacer, porque con esta nueva adquisición, el Nuevo Orden Marciano está más cerca que nunca. Luego no digáis que no os he avisado...

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