viernes, 20 de febrero de 2009

La botica friki, o cómo las drogas cambiaron mi vida

La propia idiosincrasia friki, queridos amigos, hace de nosotros lo que da en llamarse en el mundo de la salud un colectivo de riesgo. Nuestro gusto por el tebeo nos expone a peligros constantes y sin fin, y puede llegar a poner nuestra salud y bienestar en grave riesgo.

Es por ello que el Blog de Jotace, sección Más vale prevenir, pasa revista hoy a algunas drogas algunos medicamentos que, siempre bajo receta y estricta supervisión médica, pueden ayudarnos a sobrellevar la carga de ser frikis hasta las cachas, y permitirnos enfrentar con aplomo esas pequeñas molestias y malestares que acaban haciendo de nuestra vida un infierno.

Por ejemplo, ¿ha adquirido usted últimamente algún volumen con páginas pixeladas? ¿Quizás esos escaneados se notaban demasiado? ¿A mitad de tomo se percató de que súbitamente los protagonistas han decidido conversar en un idioma que le es ajeno? Qué molesto, ¿verdad? Para esos casos de malrollitis, yo me permito recomendarles tomarse un par de comprimidos de Lodisfruteigualín.



El Lodisfruteigualin se presenta en comprimidos de 600 mg; y su principio activo, el totalyamelancoladol, ha demostrado una inusitada capacidad para inducir en el paciente una placentera -aunque, justo es reconocerlo, falsa y artificial- sensación de felicidad y bienestar. Tiene algunas contraindicaciones, pero tampoco pensábamos conducir maquinaria pesada mientras leemos un tebeo pixelado, ¿verdad?

Otra dolencia muy extendida en los últimos tiempos entre el frikerío patrio es esa sensación de desconsuelo, acompañada a veces de cierto sentimiento de pérdida, provocada por la ausencia de novedades en librería especializada, o bien merced a la súbita desaparición de notables elementos de algún plan editorial. Para estos casos, nada como una buena tableta de Aperiodicol:



Mano de santo, oigan. Después de tres meses sin catar un JSA ni un mísero Green Lantern, me eché al coleto un par de Aperiodicoles y, créanme que ahora mismo me la suda me es indiferente la periodicidad con la que se publiquen los comics en este país; cuando salgan, si es que salen, me los compro, o no, y fin de la historia. De verdad que se lo recomiendo.

Y, por último, ¿no se han sentido ustedes ultrajados por el eterno juego de formatos? ¿No han sentido rabia e impotencia al ver cómo un tebeo que llevan esperando meses, o incluso años, sale con un formato "novedoso y arriesgado", es decir, más pequeño, sin colorines, o repartido en tomos como si lo hubiese planeado un mono borracho? A mí tambien me afectaba, pero ya no: porque he descubierto ¡el Eraestoonadol!


Sí, de acuerdo, quizás el hecho de que se distribuya en supositorios le cree a usted cierto rechazo inicial... pero piense que su efecto calmante se produce precisamente allí donde es más necesario. Y además, como se suele decir, la práctica hace la perfección. Hágame caso y, la próxima vez que vea que los colorines han desaparecido de sus tebeos, métase un Eraestoonadol. Notará la diferencia.

Hasta aquí esta pequeña visita a la botica del friki. Sin embargo, el Blog de Jotace no descansa jamás, y ya está investigando un nuevo medicamento que se rumorea podría ser la solución definitiva a los frikiproblemas. Se llama Previewsil, y todavía lo estamos probando, pero apunta maneras, ya lo creo...

[Este post desea rendir un sentido homenaje
a los anónimos inventores de
estos otros dos preparados.
Y es que cabalgamos
a lomos de gigantes, señores]

2 comentarios:

  1. Pero qué jará de reir, compañero.
    Muchas gracias por alumbrar una oscura mañana.

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  2. Pero qué jará de reir, compañero.
    Muchas gracias por alumbrar una oscura mañana.

    ResponderEliminar

Comenta... o MUERE!

Bueno, espera, quizás eso sea muy radical, ¿no? Entras en un blog, no comentas y ZAS!, la muerte. Uf. Además, pareces buena gente, tienes buen gusto con los blogs... va, venga, ni pa tí ni pa mí, a ver qué tal esto. Ejem, ejem. Allá voy:

¡Comenta o sufre un ligero remordimiento durante un brevísimo espacio de tiempo!

Mejor.