viernes, 18 de octubre de 2013

Solamente me pongo de vez en cuando

Mentiras. Infundios. Falacias.

Cómo se atreven, ¡CÓMO SE ATREVEN!


Soy consumidor ocasional habitual de Oreos desde hace décadas años algún tiempo, lo que creo me cualifica de sobras para tranquilizarles a ustedes ante este nuevo intento del poder por desviar la atención de las masas de lo que realmente importa: ¿cuando va a estar Bale en condiciones de jugar?

Las galletas Oreo no solo no son adictivas en absoluto, sino que abandonar su consumo tampoco produce síndrome de  abstinencia alguno. Es que podría dejarlas cuando quisiera. Si quisiera. Que no quiero. Pero si quisiera,. podría. Por ejemplo, voy, a mopdo de demostración, a NO comerme ESTA Oreo. Esta en concreto. Ante todos ustedes. Aquí y ahora. ¿Qué te parece eso, ABC Salud? ¿Eh? ¿Eh? ¿EH?




  

¿Han visto ustedes? Nada. Ni el más mínimo signo de ansiedad. He ahí la Oreo. Nadie la ha tocado. está tal y como salió del paquete. En su punto de crujienterez. Con su interioor de deliciosa, deliciosa nata, una sinfonía de sabores en tu lengua, un orgasmo de...

No. 

Estoy bien, y no necesito esa Oreo. 

Estoy bien, y no necesito esa Oreo. 

Estoy bien, y no necesito esa Oreo.

Estoy bien.
Estoy bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien bien y no... necesito... esa Oreo.

¡Mirad! ¡Detras vuestro! ¡Un político honrado y eficiente!
   

...yyyyy me guardo la Oreo quí, en el slip, sí, yo es que no soy mucho de pantalones quizás no hayan visto cómo me la guardaba pero si lo desean pueden venir aquí a hurgar, que va a ser que no, verdad, con eso contaba pues hala, ya ven, falsa alarma, nada que ver aquí, no me hagan grupos y circulen, amigos, conduzcan con cuidado. Tranquilos. 

Pero, ah, antes de que os vayais...



¿...galletita...?

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Humor comiquero sofisticado e inteligente. Hacemos de la elegancia nuestra bandera. No encontrará usted nada mejor a este lado del rio ese de CHOCHOA.