jueves, 18 de febrero de 2016

El asunto lleva su tiempo

A ver, que pueden ser muchas cosas. A mí, sin pensarlo mucho, se me ocurren varias. La dieta, por ejemplo. Pero eso no se puede evitar; ¿qué clase de Dios vikingo que se precie se va a pedir un pescadito plancha? No, hombre, no. Ahí tocan codornices para almorzar, jabalí para comer, venado para cenar, y de beber, almóndigas. 

Y hablando de beber. Tampoco es que sea preocupante, pero un barril de hidromiel diario cae. Qué coño de coca-cola zero, eso no es de aesires, hombre.




Y si bien es cierto que el Padre de Todos está estupendo para su edad, pues oyes, que los milenios van pasando y que no es como si estuviera, qué se yo, en sus veinticinco siglos. Que, ojo, para matar Gigantes del Hielo no pidas otro, pero aún así... 

Así que ya ves, podría ser cualquier cosa.


Y además, lo importante es que al final se alce, coño.

Aunque tarde. 

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