jueves, 15 de enero de 2009

Los Cinco pasos de la Seducción

Cienes y cienes de lectores nos escriben maravillados por la extraordinaria habilidad que muestran los miembros de la batifamilia para las, ejem, relaciones. Para ellos especialmente, y después de un laborioso proceso de investigación, presentamos Los Cinco Pasos de la Seducción, un infalible sistema para conquistar corazones que esperamos satisfaga las ansias de saber de nuestra alegre parroquia. Para ello contamos con la inestimable colaboración de Nightwing, que se ha prestado amablemente a ponerlos en práctica para nosotros. Gracias, chico.

Paso uno: aproximación. El movimiento ideal de apertura es sorprender a la presa cuando esté distraída pensando en otra cosa. Sorprenderlo en la ducha es para nota.

Fieeeel espada triunfadooooraaAAAAAHHH...!!!

Paso dos: acoso. Entabla conversación. Explica tan pronto como la ocasión se presente que tienes problemas con tu pareja actual. A partir de ahí, cede la iniciativa de la conversación. Obtén la máxima información posible de tu objetivo, pero deja claro con tu lenguaje corporal que estás dispuesto a llevar la relación al siguiente nivel.


Bueno, con el lenguaje corporal
y con el lenguaje a secas.

Paso tres: derribo. Como este es un blog para toda la familia, la discreción nos impide mostrar las crudas imágenes correspondientes a este paso. En cualquier caso, consulten ustedes prácticamente cualquier post anterior a este para contemplar las diversas suertes que la batifamilia domina y aplica.

Paso cuatro: retirada. Las relaciones largas provocan inevitablemente roces y disputas. Ya llevamos casi un cuarto de hora de relación, así que están al caer. Adelántate y provoca una, con cualquier excusa. Acusaciones, reproches, desplantes... expláyate.

Frotarse lúbricamente la entrepierna al tiempo que nos rascamos el trasero
no es solamente optativo, sino también complicado. Prueben.

Ese ingrato trabajo es lo que te permite acometer el...

Paso cinco: adiós para siempre. Agradece las atenciones recibidas. Acuerdate de utilizar el socorrido "no es por tí, es por mí". Y despídete con alguna atención o delicadeza para con tu ya ex-pareja, que haga que te recuerde... por si acaso hay que repetir.

Ahora es cuando le das tú la espalda.

Búsquese otro objetivo y vuelvase a empezar.

[DNMRules proporcionó la documentación gráfica]

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