martes, 5 de febrero de 2008

Bricomanía con Superboy

¡Hola bricomaníacos!

Hace diez años, el precio de los solares en la Tierra era interesante. Ahora... ya no lo es.

Por eso, en Bricomanía con Superboy te proponemos hoy una solución fácil fácil para que la chavalería y tú podáis disfrutar de tooodo el espacio que necesitéis para pasar unos días de asueto. Hoy, bricomaníacos, nos vamos a construir nuestro propio planeta de vacaciones. Por los niños.

Vamos a necesitar:

- Una estrella tipo Sol
- Un par de docenas de asteroides gigantes, surtiditos
- Un piedro gordo y afilado
- Un cometa helado
- Un puñado de planetas alienígenas con atmósfera. Deshabitados a ser posible.

¡Vamos que empezamos! ¿Preparados?

Lo primero es coger el par de docenitas de asteroides gigantes, y batirlos suavemente en la órbita que deseemos, a una distancia prudencial de la estrella tipo Sol. A unos 8,33 minutos/luz iría bien.


Batiremos los asteroides gigantes hasta que la masa adquiera una forma esférica, ligeramente achatada por los polos. Una vez la hayamos conseguido, llega la parte más delicada del proyecto: los continentes. Porque querremos continentes para que la chiquillería tenga espacio para jugar, ¿verdad? Bien. Cogeremos el piedro gordo y, sosteniéndolo con firmeza por el extremo opuesto a la punta, procederemos con mucho cuidado a tallar la silueta de los continentes y mares cuidando bien de que se parezca al original. Eh, lo que menos queremos es que los críos tengan morriña de la Tierra, ¿verdad? Pues hala, al lío.


Terminada la fase de tallaje, es hora ya de montarles la piscina para el verano. para ello, capturaremos uno de esos cometas helados que tan a menudo cruzan nuestro cielo, y lo precipitaremos hacia la mezcla batida y tallada. Aunque muchos señalan Tunguska como mejor destino, yo os recomiendo que probéis con el Golfo de Mexico.


Ya casi lo tenemos. Para terminar, tendremos que dotar a nuestro planeta de atmósfera. ¿Se os había olvidado? Jo, jo, si es que lo estoy viendo, "cariño, he enviado a los chicos al planeta nuevo y están que se les saltan los ojos!", jo, jo, jo. A lo que íbamos, bricomaníacos. Para conseguir una atmósfera para el planeta, nos dirigiremos a los planetas alienígenas que previamente seleccionamos y hemos apartado. Una vez allí, aspiraremos bien fuerte, bien fuerte, cuidándonos mucho de mantener la debida proporción entre nitrógeno y oxígeno. Briconsejo: ¡no comáis nada con ajo antes de este paso!


Ahora, bricomaníacos, ya sólo es cuestión de espirar con cuidado en algún lugar de la superficie del planeta, y ¡ahí lo tenemos! Un planeta para los críos, perfectamente operativo y, lo que es mejor, ¡por cuatro duros!

¡Hasta la próxima, bricomaníacos!

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