jueves, 26 de junio de 2008

La explicación que os debo

Como bloguero vuestro que soy, os debo una explicación. Y esa explicación que os debo, os la voy a pagar.

Ayer miércoles, a eso de las cinco y pico, el ordenador marciano hizo "puf". Bueno, en realidad no hizo puf, pero para el caso, lo mismo da: la pantalla se apagó y el ordenador se negó tercamente a arrancar de nuevo. Parece cosa de la fuente de alimentación, de manera que confío en que la valiosa biblioteca gráfica marciana se encuentre a salvo. De cualquire modo, parece que esta temporada tendrá un desenlace algo más precipitado que las anteriores.

Hoy y mañana gozaré de acceso a la internés en el trabajo, pero sin la antedicha biblioteca deberé limitarme a posts pre-cocinados y a las imágenes que me habéis hecho llegar por emilio.

En cualquier caso, permanezcan atentos a sus monitores: seguiremos informando. Y, sin más dilación, el post de hoy, anteriormente titulado... Animus Iocandi.


Antes de nada y por si acaso, alego animus iocandi. Al turrón: 10 diferencias entre los comics y las mujeres:


1. Nadie espera de tí que te leas cada noche el mismo comic a lo largo de toda tu vida adulta.

2. Cuando te cansas de un comic, puedes coger otro. Y otro. Y otro. Y otro. Y otro más. Sin descansar ni nada.

3. Si te hartas de un comic, puedes deshacerte de él ganando dinero en el proceso.

4. Pasarán los años, y tus comics continuarán siendo igual de gruesos que el primer día.

5. Pagar por un comic está socialmente aceptado.

6. Aunque llegues un miércoles a casa a las cuatro de la mañana y apestando a otros comics, puedes coger tus comics tranquilamente y leerlos.

7. En general y salvo excepción, siempre podrás considerarte más listo que el comic promedio.

8. Para tener muchos comics sólo necesitas disponer de dinero abundante. En cambio, para tener muchas... oh, caramba, qué coincidencia... no he dicho nada, ésta no vale.

8. Lo que te costará un comic está claramente especificado en el lomo (Excepto si es de Norma, claro)

9. Puedes poner cualesquiera dos comics juntos en una estantería y no pasará nada. Prueba a poner a tu mujer y a su suegra en el mismo apartamento durante un fin de semana.

y 10. Para leerse un comic, a veces hay que quitar un plástico. Para estar con una mujer a veces hay que ponérselo.

Sin embargo, y a pesar de lo antedicho...

Dí que sí, Ollie.

Animus iocandi, ¿eh?

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