martes, 2 de junio de 2009

Mi finde salonero


Una tradición muy nostrada por aquí por las Catalunyas es esa de, a la que aprieta algo la calor, coger e irse al pueblo. Una opción barata y familiar, diversión asegurada mojándose el culo en el río, embutidos y carne a la brasa, vino en porrón y partida de guiñote hasta las tantas, aderezada con diversos licores espirituosos con coca cola para disimular. Ideal.

Bueno, pues tuvo que venir el capitalismo de los cojones a joderla. Joderla significa irse a tomar pol culo de la ciudad a un sitio conocido como enmedio de ninguna parte y montar un hotel disfrazado de pueblo -a 300 metros de un pueblo de verdad-, a ver si pican los turistas. Y vaya si pican. Los niños se lo pasan de p*ta madre, por supuesto. Lo que pasa es que los padres a veces tendemos a olvidar que si a un niño de dos años le das una piedra pequeñita y una caja de cartón, se lo pasan igual de bien y, con suerte, le estampan una pedrada a alguien que no te caiga especialmente bien, lo cual es motivo de público reproche e interior regocijo, amén. 

No me hagan hablarles de las procelosas excursiones, de las bandadas de niños (ajenos; los propios, como todo el mundo sabe, son encantadores), de los gritos, los lloros, los chantajes, los codazos por acariciar conejitos, gallinas, patos y cualesquier semoviente a tiro; la falta de sueño, el cansancio límite y la jodida visita al castillito a las cuatro de la tarde que fue donde la marciana, con gran criterio, decidió que hasta ahí habíamos llegado y nos llevó en un plis plas a pegarnos la mega siesta de dos horas que fue, a) el mejor esquinazo del finde y b) una razón más para adorar el suelo que pisa. 

Bueno, pues en esa clase de infierno me he pasado yo el fin de semana del saló. Menos mal que conseguí escaparme el viernes un ratito por la tarde, con resultado más que exitoso: pude saludar a un buen número de conocidos, me dio tiempo a pillarme algún tebeíto no del todo mal de precio y hasta conseguí ampliar la galería marciana de arte con media docena de obras originales que pasan automáticamente a formar parte de la Pinacoteca Marciana (que podreis admirar todos en El Prado en cuanti llegue el Nuevo Orden Mundial y haga una limpieza a fondo del mismo). ¿Mignola? ¿Starlin? Amos, anda, yo digo originales de gente chanante de verdad

El Listo, que ha embolicado la Cinefilia en formato para llevar y tuvo el detalle de facilitarme un ejemplar (previo pago, claro está). Cómprenselo, que es de muchas risas.
Rubén Fernández, que se estiró y me hizo entrega de unas Mazorcas:

Dedicadas por supuesto: 


Ovidio, que se marcó este Art-Attack, lo juro, en cinco minutos, de pie y apoyándose en una carpeta:



Entiman, que venia preparado de casa con un dibujico que más mono no puede ser (y sí, mi cabeza es una p****, no es casualidad, yo también pregunté):



Y el ínclito, el maravilloso, el de los dedos vertiginosos, Javier Garrón, conmemorando la visita marciana a la tacita de plata:



Y mucha gente, algunos viejos, algunos nuevos, el Creeperillas que me dió esquinazo (grrrr!), nuestra Darkie que se despidió a la francesa (¡doble grrrr!), Lograi y su Lograita, Raxxar, Mortadelón, Salvi, Mushu, Rafa, el Maese Porras, Franchu, Raúl, Fran, Álvaro, Kalígula... jo, cómo lo debisteis pasar el sábado y el domingo, c*brones...

  

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