miércoles, 16 de abril de 2008

Este Saló... ¡salvaremos el mundillo!

Apreciados lectores: el mundillo se acaba. Más allá del aparente esplendor que muestran en los últimos tiempos editoriales y librerías, nos acosa cada vez más cercano el final del comic tal y como lo conocemos. Esto es una verdad evidente en sí misma; no en vano, es una cantinela que los que saben de esto nos repiten a la menor ocasión. El mundillo se acaba. El mundillo se acaba. El mundillo se acaba. ¿Veis? El mundillo se acaba.

Pero, me pregunto, ¿acaso debemos quedarnos cruzados de brazos, contemplando con ademán impasible cómo desaparece de la faz de la tierra toda una forma de vida? Yo digo NO!, por supuesto.

En primer lugar, es necesario realizar un análisis frío y lúcido de las razones que nos llevan a la hecatombe comiquera. Os ahorraré los detalles, pero a estas alturas ya adivinaréis que el Centro de Estudios para La Salvación de Mundillo, entidad sin ánimo de lucro que tengo el honor de presidir, ha dado ya con la, por otra parte, poco sorprendente respuesta.

El mundillo se hunde por causa de la escasez de gorilas.


Gorilas, ya sabes. Peludos, corpulentos, mal carácter. Gorilas.


Gorilas, sí. Ya he dicho que no era sorprendente. Los gorilas son la alegría del mundillo. Está estadísticamente comprobado que un gorila en portada incrementa las ventas de un tebeo cualquiera en un porcentaje superior al 30%. En serio. Envíame un cheque por dos mil euros y te remitiré el estudio a vuelta de correo. Aunque tenga que escribirlo yo mismo. Espera, que sean cuatro mil por si acaso. Pero a lo que íbamos. ¿Cuanto hace que no ves un gorila en una portada? ¿Cuanto hace que tu héroe favorito no se bate en duelo singular con un gorila? Demasiado, sin duda.

La presencia de un gorila en cualquier tipo de ficción multiplica automáticamente su calidad intrínseca por un factor nunca inferior a dos. Convierte en interesante lo anodino; en atractivo lo aburrido; en desopilante lo sencillamente gracioso. Permíteme poner un ejemplo. Imagina que estás buscando una peli buena para ir al cine y te encuentras con esto:

La vida de Frank y Sophie transcurre plácidamente en una pequeña localidad francesa. Frank, registrador de la propiedad, parece haber encontrado su lugar en el mundo junto a Sophie, una encantadora joven cuya habilidad al fagot dota de una excepcional banda sonora la idílica vida de la joven pareja. Pero todo cambiará para siempre cuando un extraño se cruce en sus vidas...

¿Qué tal? Un coñazo, ¿no? De esas películas que no irías a ver ni atado. Ni aunque se halle involucrada la posibilidad de mojar. Compárala, en cambio, con esta otra sinopsis:

La vida de Frank y Sophie transcurre plácidamente en una pequeña localidad francesa. Frank, registrador de la propiedad, parece haber encontrado su lugar en el mundo junto a Sophie, una encantadora joven cuya habilidad al fagot dota de una excepcional banda sonora la idílica vida de la joven pareja. Pero todo cambiará para siempre cuando un GORILA se cruce en sus vidas...

¡Eeeeeeeeh! ¡Un gorila! ¡Esa peli tiene que MOLAR! ¿Lo ves? Créeme, los gorilas pueden salvar el mundillo. Y ahí es donde entras tú, apreciado lector.


¡Ey, sí, tu, yo y Julie Schwartz lo sabíamos!

Mañana dará comienzo el Saló del Comic de Barcelona. En este Saló vamos a tener al mundillo editorial a tiro. Todos los que pintan algo en esta industria van a estar ahí. Vamos a tener autores, editores, libreros. Todos allí. Es nuestro momento. Si realmente deseamos salvar el mundillo, debemos actuar coordinadamente como un solo friki a fin de grabar a fuego en esas cabecitas una sola idea, a saber:

Los gorilas molan.

Imagina la escena:

Tú: Señor Hughes, soy un gran fan suyo, adoro su trabajo.

Adam Hughes: Oh, gracias, eres muy amable. ¿Te dibujo una Wonder Woman con unas enormes...? ¿O mejor una Power Girl con dos gigantescas...?

Tú (con firmeza):
No, gracias. Prefiero un gorila. Los gorilas molan.

Adam Hughes:
No entiendo... ¿un gorila? O sea, ¿un gorila con dos enormes...?

Tú:
No. Bueno, espere...

¿Un pirado? Cuando la mitad de la cola le haya pedido un gorila al señor Hughes, algo hará "clic" en su cabeza. Cuando a un librero le hayan preguntado veinte veces por Mytek el Poderoso, algo hará clic en su cabeza. Cuando cincuenta personas le hayan preguntado a David Hernando por la posible publicación de la JLApe, algo hará clic en su cabeza.

Bastará con eso. Queremos que todos esos miembros de la industria vayan el lunes a trabajar -o lo que entiendan ellos por trabajar- con la idea rondándoles la cabeza: "mumble, mumble.... gorilas... más gorilas.... mumble, mumble". Los guionistas idearán nuevas situaciones gorileras. Los dibujantes se esforzarán en colocar gorilas en sus ilustraciones, vengan o no a cuento. Las editoriales competirán por publicar las mejores colecciones gorileras, impulsados por las exigencias de sus libreros, que inundarán las librerías y kioscos del país en un irrefrenable tsunami gorilero.


Y los niños volverán a leer comics.


Y habremos salvado el mundillo.


Y todo volverá a estar bien.


(Un plan pergeñado por el gorila verde que me sigue a todas partes y al que solamente yo puedo ver u oir)


(Y no olvidéis enviarme un scan de vuestro gorila dibujado por Adam Hughes, Tim Sale o quien sea, para ser loados en este blog como los verdaderos e indiscutibles artífices de la salvación del mundillo que seréis.

No, no me lo agradezcáis. Yo soy así.)

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